En la ciencia, el conocimiento se va acrecentando por acumulación. Bajo unos parámetros, el conjunto de l@s investigadoras/es va aportando pequeñas contribuciones que construyen poco a poco un corpus teórico. Se perfecciona así esa línea de trabajo científico. Sin embargo, cada cierto tiempo, esa línea de investigación deja de ser válida para explicar nuevos problemas o para responder a nuevas preguntas. Cuando la ciencia no puede afrontar esos retos, se hace necesario un cambio de paradigma, una revolución científica que, desde otros nuevos puntos de vista, sea capaz de dar una solución a estas cuestiones. El cambio de paradigma, no tiene lugar aquí por acumulación del conocimiento, sino por un nuevo modelo de trabajo que implica una ruptura con el anterior. Por ejemplo, la teoría de la relatividad, la informática o el descubrimiento de las posibilidades de la ingeniería genética.
Los humanos, como Piaget explicaba, funcionamos de una manera bastante similar. Ideó los términos asimilación y acomodación. Con la asimilación, la persona va perfeccionando las acciones (físicas y cognitivas) que sabe hacer (por ejemplo, ir en un triciclo). Pero en algún momento, el entorno cotidiano presenta unas exigencias que la persona no puede asumir con los conocimientos con los que cuenta. Se hace necesaria una acomodación. En este caso, si el niño, que ya sabe ir en un triciclo, pretendiera ir en bicicleta, necesitaría nuevas habilidades que no había usado hasta entonces (el equilibrio) y que implican una ruptura con las que necesitaba anteriormente.
En el nacionalismo aragonés, acercándonos al tema a tratar, tenemos, en mi opinión, uno de estos casos. El aragonesismo político (re)nació a mediados de los 80, implicando una ruptura en casi todos los estamentos de la sociedad. Un movimiento político, Chunta Aragonesista. Varios movimientos lingüísticos. Unos determinados grupos musicales. Una metodología social de trabajo. Poco a poco, fue creciendo, mejorando su capacidad de acción. Poco a poco, fue impregnando la sociedad y ganando fuerza como ideología político-social en Aragón. Hasta 2007.
Porque, como todos los paradigmas, en un determinado momento, se comprueban las limitaciones y se hacen inservibles para dar respuesta al mundo que les rodea. La crisis del aragonesismo (el descalabro de CHA, las limitaciones en la movilización lingüística, la falta de renovación de personas en el ámbito cultural, el escaso avance del sindicalismo nacionalista, la falta de sintonía con las y los jóvenes…) es la crisis de un paradigma que, allá más de 20 años, empezó a cambiar Aragón.
Kuhn, un filósofo de la ciencia, avanzó aún más en esta línea. Los paradigmas no cambian sólos. Cuando existe un paradigma, aquellos que lo defienden luchan con uñas y dientes por mantenerlo, incluso cuando se ha demostrado su no funcionamiento. Así, Darwin o Galileo encontraron la resistencia de la comunidad científica al presentar sus investigaciones. Esta idea social de los cambios, está claramente presente en la crisis del nacionalismo aragonés.
Y es que los paradigmas, los modos de hacer, las aportaciones ideológicas, de las generaciones que han seguido a aquella pionera de los años 80 han sido excluidas de la línea oficial del aragonesismo. Los nuevos movimientos sociales, el aplanamiento y la democracia directa interna de los partidos políticos, los vínculos directos con el independentismo, el trabajo a través de plataformas sociales, el movimiento antitaurino o antifascista… han sido excluidos (y no integrados) de la política oficial aragonesista. En este proceso, varias generaciones han visto cercenadas sus aportaciones a la política. Las gentes a las que pretendieron llamar tercera vía, Chobenalla (antes Luita)…fueron unos detrás de otros obligados a desencantarse con la política, por una generación que llegó demasiado pronto al control del aragonesismo y que aún se resisten a abandonarlo.
La desconexión social de CHA, la falta de movilización (y de innovación) de ciertos sectores del aragonesismo, la pérdida de frescura del discurso socio-político, no son sino el ahogo de una(s) generación(es) acallada(s) y cercenada(s). Un paradigma que pide paso antes de morir de cansancio e impotencia. El Bloque Independentista de Cuchas, la Xarxa Sozial Aragonesa, el activismo lingüístico o ecologista, el movimiento por el català, los centros sociales aragonesistas, el sindicalismo universitario… Y sobre todo, una nueva idea de la política, de la democracia, de la interacción entre la sociedad y ciudadan@s (redes sociales, Foro Social…).
La crisis del aragonesismo es la crisis de un paradigma. La crisis del aragonesismo es la ausencia en la política de varias generacioens. Y la solución no son recetas viejas para nuevos problemas. La solución son recetas nuevas, los nuevos paradigmas y modos de hacer que las y los jóvenes nacionalistas de Aragón están planteando (pese a quien pese). Parafraseando a la iniciativa www.entadeban.com, es el momento de caminar “¡Hacia un nuevo nacionalismo aragonés!”.
Daniel Ripa
Miembro de la Maya Nazional de Chobenalla Aragonesista
Miembro del Comité Nazional de Chunta Aragonesista
Noviembre 20, 2007 a las 11:58 pm
Enhorabuena por tu blog, sin duda no es un blog más.
Noviembre 21, 2007 a las 1:26 pm
que es àixo de la Xarxa Sozial Aragonesa?
Agon puedo trobar-la?
Noviembre 26, 2007 a las 4:46 pm
Grazias Carlos, por haber llegado hasta aquí, por haberlo leído y por los ánimos.
Hace falta remover muchas cosas.