Amanecer Dorado: una explicación psico-social.
Daniel Mari Ripa. Investigador Severo Ochoa (FICYT) en el Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo.

Un exoficial del ejército griego, Nikos Mijaloliákos, condenado en 1978 a 13 meses de cárcel por actos terroristas como presidente del partido, un logo que recuerda a una esvástica, acusaciones de relación con paramilitares, saludos nazis y un discurso ultra-nacionalista de odio contra inmigrantes, políticos y homosexuales son la carta de presentación de Amanecer Dorado (Chrysi Avgi), la formación neonazi que el pasado 6 de Mayo obtuvo 21 diputados en el Parlamento griego. Analistas políticos y periodistas se preguntan cómo un partido político nazi, xenófobo y fascista, ha pasado de un 0,30% en 2009 –y un único concejal, en Atenas- a más del 7% en 2012 y más del 20% en diversos barrios atenienses. La repetición de las elecciones el próximo 17 Junio sugiere una previsible victoria de Syriza –la Izquierda Unida griega- ante un bipartidismo en caída libre (apenas llegaron al 30% en los últimos comicios y están negociando acudir en un único partido). Las últimas encuestas sitúan a Amanecer Dorado fuera de nuevo del Parlamento. Sin embargo, un sistema político en descomposición junto a un descrédito a los políticos tradicinales es un caldo de cultivo excelente para el ascenso del fascismo. Además, la extrema derecha suele superar las expectativas en las encuestas al contar con un alto voto no declarado en ellas (los encuestados perciben que no es políticamente correcto decir que se vota a un partido de extrema derecha, aunque en realidad luego lo vayan a hacer). La pregunta entonces es clara, ¿cómo la población ha podido ver con simpatía semejante mensaje, que se creía superado?
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